Introducción

INTRODUCCIÓN

 

«Soy sólido, soy libre.»

Thich Naht Hant

 

 

La Inteligencia de Valores es la capacidad de saber elegir desde el fondo de nuestro Ser los valores o reglas del juego más convenientes para nuestra plena salud psicológica y  nuestro máximo desarrollo como personas y  como sociedad compuesta de organizaciones. Aunque esta capacidad de elegir esté condicionada por multitud de factores externos, se trata de una libertad interior que caracteriza nuestra esencia identitaria e irreductible como seres humanos.

La sabiduría popular reconoce que, en ocasiones, hay que dar un paso hacia atrás para recuperar fuerzas, contemplar la jugada y después continuar avanzando: “un paso hacia atrás y dos hacia delante”. En este sentido, el subtítulo del libro no consiste exactamente en dar un paso hacia atrás, sino más bien hacia dentro: hacia dentro de nuestro Ser, escrito en mayúscula para destacar su importancia. 

Con la intención de detenernos de forma estratégica, conectar con nuestra consciencia como fuente de inspiración y fuerza interior, y contemplar la jugada desde ese lugar de forma más clara y amplia. Para, a continuación, decidir avanzar con determinación por un nuevo sendero de tres vías o ejes que se complementan entre sí: el sendero de la Inteligencia Ética, el de la Inteligencia Pragmática y el de la Inteligencia Poiética, basada esta última en la capacidad de elección de valores que denominaremos  emocionales-generativos o “poiéticos”; ¡un buen paso hacia dentro y tres hacia delante!

Se supone que sabemos cuáles son los valores éticos, como el amor, la autenticidad o el agradecimiento. Pero, ¿valores pragmáticos y poiéticos ? De momento, adelantemos que praxis significa hacer, obrar, y que poiesis es también un interesante término griego que significa idear, generar y parir. Entre los valores pragmáticos figuran el esfuerzo, la constancia, la simplicidad o la coherencia de acción, y entre los emocionales  o poiéticos se encuentran valores tan generativos – y tan y reprimidos por El Sistema-  como la imaginación, la alegría , la curiosidad, la confianza y la valentía. Todos ellos son necesarios y complementarios para nuestra auténtica felicidad personal y colectiva.

Si de verdad queremos disfrutar de una vida, unas organizaciones y unas sociedades más sanas, inteligentes y felices, ha llegado la hora de saber elegir valores. Ha llegado la hora de darse cuenta (de ser “conscientes”) de que si no tomarnos en serio el tema de nuestro nivel de consciencia y de nuestra capacidad de despertar y desplegar  nuevos valores no habrá manera de reinventar y mejorar un Sistema Capitalista tecnológicamente avanzado pero cuyo declive institucional, ético y emocional es cada vez más acelerado. Y hemos de tenerlo en cuenta (de tener “conciencia”) en todos los ámbitos de actividad, desde la escuela hasta la empresa, pasando por la familia, la política y todo tipo de instituciones y grupos sociales. Otras opciones serían demasiado dramáticas para ser descritas aquí.

Nuestra consciencia, nuestra inteligencia y nuestra libertad, todas ellas características del Homo doblemente sapiens que dicen que somosnos deben permitir elegir los mejores valores o reglas del juego en nuestro sorprendente viaje por La Vida en búsqueda de sentido y felicidad.

Por cierto, hablando de viajes, ¿te das cuenta de que mientras estás leyendo estas líneas estás viajando a velocidad de vértigo por la inmensidad del Universo, subido a una maravillosa bolita de tierra, agua, aire y fuego que no se cansa de girar alrededor del sol a toda velocidad y más bien inclinada?. ¿Y tienes en cuenta que el hecho de tener la posibilidad de estar leyendo estas líneas y de hacer otras muchas cosas significa que eres un pasajero intergaláctico que tiene el privilegio de viajar en primera clase?

Pues sí, en este preciso instante estamos dando vueltas alrededor del sol 30 km por segundo, en una posición más bien inclinada, desplazándonos junto con todo el sistema solar a otros 250 Km por segundo alrededor de nuestra galaxia la Vía Láctea, una entre varios billones de ellas, y que está en movimiento todavía mayor… ¡ASOMBROSO!

¿Y si no somos conscientes de todo este gran espectáculo de impermanencia e interconexión, al que sólo unos pocos tenemos la fortuna de asistir estando sentados en butacas de primera clase, de qué nos damos cuenta, entonces? ¿Del «cambio», bien entrecomillado, que los programas electorales nos prometen una y otra vez de forma tan poco imaginativa?

Un mundo verdaderamente ético, pragmático y emocionalmente generativo sería un mundo con Inteligencia de Valores basada en una Plena Consciencia o, dicho en el idioma más dominante y más hablado del planeta después del chino mandarín (955 millones de hablantes nativos) y del español (450 millones), este sería un mundo con “Mindfulness” (360 millones de «ingleses»).

Habitualmente, el cada vez más popular término de “Mindfulness” se traduce como «Atención plena» o «Plena Consciencia» de forma aparentemente indistinta. Sin embargo, hablar de Atención Plena tiene una mayor connotación de focalizarse bien en lo que se está haciendo para aumentar nuestra eficacia dentro del status quo, mientras que el concepto de Plena Consciencia tiene una mayor resonancia  transformadora y generadora de otro mundo posible, de ahí que lo considere aquí preferible.

 

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¡Outro mundo é possível! Another world is possible! ¡Otro mundo es posible! Esa fue la declaración de los 12.000 miembros de movimientos sociales participantes en el primer encuentro anual del Foro Social Mundial celebrado en Porto Alegre, Brasil, el 28 de enero de 2001. En 2016 se celebrará en Montreal bajo el lema “Otro mundo es necesario, juntos es posible”.

Los encuentros anuales del Foro Social Mundial pretenden impulsar un nuevo mundo posible en el que, en lugar del poder del dinero, sea el poder de la persona y de sus entornos naturales el que ocupe el centro de la escena. Es evidente que el impacto del Foro todavía es relativamente pequeño. Fue creado como alternativa al Foro Económico Mundial, en el que desde 1999 las élites políticas, empresariales e intelectuales afines se vienen reuniendo en la ciudad suiza de Davos con el fin de pretender ciertas mejoras dentro de un sistema en el que el poder derivado de la acumulación de capital en connivencia con el poder político es el que dicta las actuales reglas del juego.

En el Davos  capitalista y en el Porto Alegre postcapitalista  existen dos ejes de valores bien diferenciados y esperanzadoramente complementarios: los valores «económicos» y los valores «sociales». Desde el punto de vista político podrían asociarse a la clásica y tan manida diferenciación entre derecha e izquierda (con sus diferentes gradaciones intermedias) o, dicho de otra manera, entre la visión del mundo de «los de arriba» y «los de abajo».

Si queremos dar un salto postcapitalista verdaderamente re-evolucionario, ya va siendo hora de introducir una nueva dimensión a la geometría del dilema político entre derecha e izquierda o entre arriba o abajo. La nueva propuesta se basa en prestar atención al origen de nuestras ideas, de nuestros valores y de nuestros comportamientos: ¿desde dónde surgen, desde dentro o desde fuera? ¿Surgen desde la conexión interior con nuestra consciencia (darse cuenta) y nuestra conciencia (tener en cuenta), desde nuestra esencia amorosa y cooperativa despierta, o desde la conexión exterior con nuestro ego aparente, entregado de forma más o menos asustada y automática a los estímulos de El Sistema?.

 

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“Empieza por ti mismo a crear el mundo que quieras ver. No esperes a ver qué hacen los demás.» Mahtma Gandhi

 

 

Este libro no es para todo el mundo; es sólo para personas que quieran cambiarlo, que eligen darse cuenta que hay que cambiarlo, y que lo tienen en cuenta; empezando por el cultivo de su propio mundo interior y siguiendo de forma resonante por despertar y liberar valores en el trocito de mundo (el micromundo) que esté a su alcance.

Dependiendo del lugar que ocupemos, este otro micromundo posible más despierto y liberado puede ser una familia, un aula, una empresa, un equipo de trabajo, un proyecto, un municipio, un partido político, una institución o un país entero.

Así pues, el presente libro está dirigido a personas que, en su búsqueda de sentido y de felicidad, desean elegir de forma soberana y despierta los valores que deben orientar su vida, contribuyendo a crear a su alrededor otros micromundos más conscientes e inteligentes, gobernados por un mejor equilibrio de valores.

Los seres humanos estamos dormidos, aunque la buena noticia es que somos capaces de despertar y darnos permiso para Ser, en mayúscula, aquí y ahora, y no precisamente mediante el «drink Coca-Cola and be happy». Tenemos la sorprendente facultad de experimentar la Plena Consciencia de que nuestra naturaleza humana esencial es la de ser dichosos y felices. Y, desde ese conocimiento experiencial, podemos ser mucho más capaces de librarnos de egos asustados y promover otros micromundos posibles. Lo sé porque lo he leído, lo he escuchado y lo he visto; lo sé porque me lo creo, e incluso en ocasiones lo sé porque lo llego a experimentar.

Desde la hipótesis ancestral que recoge este libro, todas las personas tenemos en el interior de nuestra consciencia, en el fondo de nuestro ser, semillas de apariencia y de esencia: de codicia y de generosidad, de ira y de placidez, de vanidad y de humildad, de amor y de desprecio o de miedo y de confianza

Crear otros micromundos posibles, otros espacios de felicidad y bien común, significa que cada uno de nosotros decida serenarse, entrar dentro de su Ser, observar las mejores semillas de su esencia humana y elegir cultivarlas. Sólo desde ahí podremos construir, entre todos, entornos que resulten buenos lugares «eutópicos», entre la utopía y la realidad, en los que poder y saber amar, disfrutar, compartir, trabajar, vivir y morir en paz.

Sin embargo, vivimos en un entorno capitalista en que los estímulos mediáticos a la apariencia, a la codicia, a la ira, a la vanidad, al desprecio y al miedo son mucho más fuertes y repetitivos que los estímulos a la esencia, a la generosidad, a la placidez, a la humildad, al amor o a la confianza. 

La decisión de cultivar unas u otras semillas interiores de nuestro Ser es un proceso de desarrollo personal a lo largo de la vida que resulta esencial para la plena salud psicológica y la  felicidad y que casi nunca es tenido en cuenta de forma verdaderamente inteligente y persistente. Por supuesto, la realización de un cursillo de Plena Consciencia (“Mindfulness”) o la lectura de un libro como este sobre Inteligencia de Valores no son mas que pequeñas posibles  piezas del puzzle  de la re-evolución personal y colectiva.

 

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Somos nuestros valores. Los valores forman parte identitaria de nuestro Ser y podemos irradiarlos o no irradiarlos allá donde estemos, ya sea en contextos familiares, profesionales, políticos, académicos, deportivos, religiosos, empresariales o ciudadanos. Somos lo que damos, no lo que tenemos, y mucho menos lo que retenemos. En definitiva, se trata de cultivar el Ser a lo largo de La Vida con el fin de atreverse a «ser para hacer» más que de afanarse en «hacer para ser». Todo esto podrá considerarse radicalmente ingenuo, pero o vamos a por ello o nos vamos a pique, si es que no estamos ya hundidos.

Por tu parte, te recomiendo que vayas leyendo este libro a medida de tus necesidades e intuiciones, con calma y con buen propósito de desaprendizaje y de apertura a nuevos espacios de posibilidad. ¡Aprópiate de tu tiempo para ir leyéndolo, que para eso es tuyo: el libro… y el tiempo! ¿O no lo son?

 

Cualquier sugerencia o aportación tras la lectura de estas páginas serán bienvenidas para promover entre todos el despertar y despliegue de una Inteligencia de Valores colectiva.

 

¡SALUD Y EUTOPÍA!

 

Dr. Salvador García

Departamento de Psicología Social y Psicología Cuantitativa

Facultad de Psicología

Universidad de Barcelona

salvadorgarcia@ub.edu

 

 

 

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